En bordado industrial, la mayor parte del coste no la genera la máquina por sí sola, sino la persona que prepara, controla y corrige todo el proceso.
En 2026, el SMI en España está fijado en 1.221 € brutos al mes en 14 pagas (17.094 € anuales), pero en un taller real el operario de bordado está muy lejos de ser “mano de obra básica”. Su trabajo incluye preparar bastidores, seleccionar la entretela (backing), ajustar tensiones, cambiar agujas, controlar roturas de hilo, rematar prendas y realizar control de calidad. Es un perfil técnico que influye directamente en el resultado final.
A este salario hay que añadir el coste empresarial de cotización:
23,60 % contingencias comunes + 5,50 % desempleo + 0,20 % FOGASA + 0,60 % formación + 0,75 % MEI, además de contingencias profesionales.
Por eso, el coste real para la empresa se dispara muy por encima del salario bruto. De hecho, el propio INE sitúa el coste laboral medio en 3.382,48 € mensuales por trabajador y un coste por hora efectiva de 26,51 €, lo que explica por qué la mano de obra suele ser el mayor coste en el bordado.
Pero hay un punto todavía más importante que muchas veces no se tiene en cuenta:
👉 En España, aunque el trabajador cobre 12 o 14 pagas, no trabaja 12 meses completos en términos productivos reales.
Entre vacaciones, festivos, descansos, posibles bajas y tiempos no productivos, la actividad efectiva suele equivaler aproximadamente a unos 10–10,5 meses reales de trabajo al año.
Esto implica que:
El coste anual del trabajador se mantiene
Pero las horas productivas reales se reducen
Por lo tanto, el coste por hora efectiva aumenta significativamente
El empleado: coste completo, no solo sueldo
Hay además un matiz fiscal clave:
El trabajador no genera IVA deducible, porque su salario no lleva IVA.
Esto significa que la empresa:
Paga salario + Seguridad Social
No puede recuperar ningún IVA sobre ese coste
Mientras que en otros gastos (máquinas, hilos, alquiler…) sí existe deducción
👉 En la práctica:
el coste laboral es uno de los pocos costes que se asumen al 100% sin ninguna compensación fiscal directa.
Además, el coste real del empleado va mucho más allá de la nómina:
Salario bruto
Seguridad Social (≈30% adicional)
Vacaciones pagadas
Bajas laborales
Tiempos muertos entre producciones
Formación
Errores y repeticiones
Por todo esto, en un taller profesional, el coste laboral no solo es el más alto, sino también el más determinante en el precio final, muy por encima del hilo, las agujas o cualquier otro consumible.